El Solenodonte o Solenodon paradoxus

Solenodonte DominicanoUn animal exclusivo de República Dominicana

El almiquí paradójico (Solenodon paradoxus), también conocido como agouta o solenodonte, es un mamífero placentario de la familia de los Solenodóntidos.
Este se encuentra exclusivamente en la isla de la Española, compartida por Haití y la República Dominicana.

Descripción

El Solenodon paradoxus se parece mucho a una musaraña, con la excepción de que es mucho mayor. Suele pesar entre 0.6 y 1.0 Kg, y medir entre 28 y 33 cm (la cola le suma otros 25 cm). Tiene pelaje marrón-rojizo en la mayor parte del cuerpo, siendo más pálido en la parte inferior.

La cola, patas, hocico y las puntas de las orejas están desprovistas de pelo. Las patas delanteras están notablemente más desarrolladas que las traseras, aunque todas poseen garras igualmente aptas para excavar.

Genero

Existió, hasta tiempos posteriores a la colonización, la especie S. marcanoi, acutalmente extinta. En la isla de Cuba hay otra especie del mismo género, el S. cubanus (subgénero Atopogale), conocido como almiquí cubano. Actualmente, algunos biólogos consideran Atopogale como un género independiente. Todas especies de solenodonte pertenecen al orden Insectivora y a la familia Solenodontidae.

Reproducción

Ambos sexos son semejantes. Los machos tienen el pene oculto y testículos que yacen dentro de la cavidad abdominal. La hembra, aunque tiene un período de estro irregular y que aparentemente no esta relacionado con las estaciones, puede tener dos camadas al año de 1 a 3 crías.

Lo normal es que sobrevivan sólo 2 de las crías, que pueden pesar de 40 a 55 gramos, dado que la hembra solo posee dos mamas, la cuales están ubicadas extrañamente casi a los lados de la base de la cola del animal.
Las crías son amamantadas por unos 75 días, aunque los jóvenes a veces permanecen con los padres mientras nacen y se crian posteriores camadas, llegando a cohabitar 8 animales en una misma madriguera.

Mecanismo de defensa

Además de tener una mordida venenosa, el solenodonte tiene glándulas en las ingles y axilas, que emanan un olor parecido al de las cabras. Sin duda se defiende de miembros de su misma especie. Aparentemente no es inmune a su propio veneno ya que se ha presenciado la muerte de ejemplares luego de haber peleado y recibido heridas leves.

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Alimentación

Los solenodontes comen una gran variedad de materia animal y vegetal, como artrópodos, gusanos y gasterópodos, así como pequeños reptiles; también se alimentan de raíces, frutas y follaje (sin embargo, algunos animales que han sido estudiados han rechazado radicalmente el alimento vegetal). Ellos exploran la tierra con su largo hocico, excavan con sus fuertes garras o destrozan troncos podridos. Los solenodontes en cautiverio han sido observados bañándose con frecuencia y solo beben agua cuando lo hacen. Es posible que el hocico largo dificulte la bebida en otras condiciones.

Hábitat y vida:

Una razón por la que el solenodonte fue desconocido para la ciencia durante tanto tiempo es por sus hábitos nocturnos. Además, tampoco son muy numerosos, lo cual no le atribuye un papel importante como miembro de la cadena alimenticia en ningún ecosistema. El hábitat del solenodonte es normalmente en lugares boscosos o de matorrales rocosos, frecuentemente cerca de terrenos agrícolas, donde puede cavar sus complicadas galerías subterráneas.

Un animal en peligro de extinción

El Solenodon paradoxus no fue conocido por la ciencia hasta que Brandt lo describió en 1833. La disminución de ambientes adecuados, además de la depredación por parte de animales introducidos han contribuido con poner el peligro crítico a esta rara especie, cuyos números se han reducido vertiginosamente en las últimas décadas. De hecho, se le pensaba prácticamente extinto hasta que en 1907 se encontraron ejemplares en el interior de la isla.

Durante los principios del siglo XX no se le consideró como amenazado. En 1981, luego de exhaustiva búsqueda, se concluyó que el solenodonte estaba funcionalmente extinto en Haití, sobreviviendo únicamente en las remotas montañas del sur.

En 1987 aún era hallado en ambos países, aunque con un estatus severamente amenazado en Haití. Reportes de 1996 aún lo ubican en ambos lados de la frontera. Es posible encontrarlo en espacios protegidos como el Parque Nacional Los Haitises.

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